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Dos personas abrazadas en un campo al atardecer, sosteniéndose

Prevención del suicidio

Qué decir (y qué no) a alguien que piensa en quitarse la vida

Por Lola Ortiz · Psicóloga sanitaria ·

Alguien te lo acaba de decir. Puede que con esas palabras, o puede que de lado: "a veces pienso que estaríais mejor sin mí". Y en ese segundo pasan dos cosas a la vez: se te encoge algo por dentro, y te entra el pánico a decir lo que no toca. Este artículo es para ese momento.

024
Es la línea de atención a la conducta suicida. Gratuita, las veinticuatro horas, todos los días, y contestan profesionales. Si el peligro es ahora mismo, el número es el 112.

Lo primero: preguntar no mete la idea

Es el miedo que frena a casi todo el mundo. Que si lo nombras, lo provocas. Que si preguntas, se lo estás sugiriendo.

No es así, y esto está estudiado. Una revisión que reunió los trabajos hechos sobre esto concluyó que preguntar directamente por los pensamientos suicidas no aumenta el riesgo ni genera ideas nuevas. Al contrario: en varios estudios el malestar bajó después de hablarlo (Dazzi et al., 2014).

Tiene sentido si lo piensas desde el otro lado. Quien lleva semanas dándole vueltas a esto, normalmente lo lleva en silencio y con vergüenza. Que alguien lo nombre en voz alta no le descubre nada: le quita de encima el peso de tener que decirlo primero.

Así que se puede preguntar. Y se puede preguntar claro:

«¿Estás pensando en quitarte la vida?» Sin rodeos y sin eufemismos. "Hacer una tontería" o "irte para siempre" dejan la puerta a medio abrir, y esta conversación necesita la puerta abierta del todo.

Lo que NO ayuda, aunque salga solo

Casi todo lo de esta lista se dice con buena intención. Por eso está aquí: porque son las frases que salen sin pensar.

Lo que sí ayuda

Menos de lo que crees, y más sencillo.

Después de hablar

Escuchar es el principio, no el final. Dos cosas concretas:

Que no se quede sola con la decisión de pedir ayuda. Buscar el teléfono, marcar el 024 con ella al lado, acompañarla a la consulta, ayudarle a pedir la cita. Cuando alguien está así, cada trámite pesa el triple.

Que el entorno sea más seguro. Si hay medicación acumulada en casa o cualquier cosa con la que pueda hacerse daño, que la guarde otra persona una temporada. No es desconfiar: poner distancia entre el impulso y los medios salva vidas, y es de las medidas con más evidencia que existen (Zalsman et al., 2016).

Cuándo no esperar

Hay señales que piden actuar hoy, no la semana que viene:

Y tú, ¿quién te sostiene a ti?

Esto casi nunca se dice y hace falta decirlo.

Acompañar a alguien así agota. Aparece el miedo a decir lo que no toca, la culpa de no estar disponible siempre, la sensación de llevar encima una responsabilidad que no te corresponde.

Y no te corresponde. Tú puedes acompañar. No puedes ser su tratamiento. Poder hablarlo tú también con alguien —una amiga, tu propia terapia— no es egoísmo: es lo que te permite seguir estando.

Lo importante

Los pensamientos suicidas no son un rasgo de carácter ni una decisión tomada. Casi siempre son el punto final de un dolor que lleva tiempo sin atenderse y que, tratado, cambia. Mucha gente que ha estado exactamente ahí está hoy en otro sitio.

Eso también hay que decirlo en voz alta, porque desde dentro no se ve.

Si estás leyendo esto porque quien lo está pasando eres tú: llama al 024. No hace falta que sepas explicarlo bien, ni que estés segura de nada. Solo llamar. 🤍

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Este artículo tiene una finalidad informativa y divulgativa. No sustituye una valoración ni un tratamiento psicológico individualizado. Si estás pasando por un momento difícil, busca el apoyo de una profesional de la salud mental.

Bibliografía

  1. Dazzi, T., Gribble, R., Wessely, S. y Fear, N. T. (2014). Does asking about suicide and related behaviours induce suicidal ideation? What is the evidence? Psychological Medicine, 44(16), 3361–3363.
  2. Zalsman, G., Hawton, K., Wasserman, D. et al. (2016). Suicide prevention strategies revisited: 10-year systematic review. The Lancet Psychiatry, 3(7), 646–659.
  3. Organización Mundial de la Salud (2017). Preventing suicide: a resource for media professionals. OMS.
  4. Ministerio de Sanidad (2022). Línea 024 de atención a la conducta suicida. Gobierno de España.
  5. Hawton, K. y van Heeringen, K. (2009). Suicide. The Lancet, 373(9672), 1372–1381.